Placebos del alma
¡Feliz quien contigo suspira,
escucha el eco de tu voz,
cual halago de sonrisa admira
y el aroma de tu aliento respira!
Suerte, que envidioso admira
el ángel que en el cielo mora,
el alma turbada, el corazón devora,
y el tiempo, al andar, expira.
Ante mi, desaparece el mundo
y por mi mente el fuego
Ligero siento tu amar profundo.
Temo, en vano resistir quiero.
De ardiente llanto mi mejilla inundo.
¡Delirio, gozo, te bendigo y muero!
Cual principio y fin, no puedo
El alba despierta los sentidos
Y el dolor de no verte
Pues sin ti yo muero
Cual ave sin nido.
Solo el calor de tus brazos
Y las llamas de tu amor
Son placebos que a mi alma
Calma.
Hector.OGG.
¡Feliz quien contigo suspira,
escucha el eco de tu voz,
cual halago de sonrisa admira
y el aroma de tu aliento respira!
Suerte, que envidioso admira
el ángel que en el cielo mora,
el alma turbada, el corazón devora,
y el tiempo, al andar, expira.
Ante mi, desaparece el mundo
y por mi mente el fuego
Ligero siento tu amar profundo.
Temo, en vano resistir quiero.
De ardiente llanto mi mejilla inundo.
¡Delirio, gozo, te bendigo y muero!
Cual principio y fin, no puedo
El alba despierta los sentidos
Y el dolor de no verte
Pues sin ti yo muero
Cual ave sin nido.
Solo el calor de tus brazos
Y las llamas de tu amor
Son placebos que a mi alma
Calma.
Hector.OGG.

No hay comentarios:
Publicar un comentario